Pero me he adelantado mucho. Quería haceros un resumen de lo que he hecho esta semana y me he puesto a hablar de lo que ocurrió ayer mismo. Así que vamos por partes. El viernes fui a visitar la Hispanic Society of America, un edificio imponente pero, lamentablemente, falto de nuevas inversiones, y en el que se alojan los famosos murales que Sorolla realizó y que estuvieron expuestos el año pasado en El Prado. Además de estas obras impresionantes (¡una está dedicada a Elche!), también posee cuadros de El Greco, Velázquez y Goya, entre otros. En fin, un sitio de obligada visita para los españoles, más que nada para ver si los sponsors ven que hay movimiento y se animan a poner un poquito más de pasta, que en la sala de Sorolla hay un tubo fluorescente medio moribundo (ya sabéis, uno de esos tubos porculeros que se encienden y apagan constantemente) y, horror de horrores, no hay aire acondicionado en todo el edificio, por lo que, entre el calor y mi incipiente climaterio, los chorros de sudor me salían a borbotones impidiéndome disfrutar de tan magníficas obras de arte. Una pena.
El sábado fuimos a ver The Cloisters, una suerte de parque temático del medievo (europeo, claro) situado en un paraje idílico situado al lado del río Hudson, Fort Tryon, al que hay que llegar atravesando un barrio bastante deprimido en el norte de Manhattan. Bueno, también puedes ir en taxi, claro, pero os recuerdo que somos pobres. Cuando regresábamos a coger el metro, me caí por las escaleras de acceso, dando una vuelta de campana y todo (¡qué torpes nos hace la vejez!). No, no me hice nada, pero fue spectacular, spectacular.
Y el domingo, por supuesto, fue el día de la final de fútbol. Un buen número de españoles nos juntamos en la calle 14, llegando a paralizar el tráfico y todo. La verdad es que la policía se portó bastante bien, sobre todo si se compara con la actitud que las fuerzas del orden público tuvieron con los celebrantes en España. Por lo visto, la consigna que les dan a los polis neoyorquinos es ser amables con los turistas, porque, si no, no se entiende que este policía-armario que os muestro a continuación se mostrara tan solícito a la hora de posar junto a nosotros.
Advierto a las salidillas que lean este blog que si, tras la turbadora visión de semejante agente, deciden venirse a Nueva York a delinquir como locas con el fin de ser detenidas y cacheadas, que se olviden, que este es la excepción: la mayoría están sebosos de dónuts y burgers, como los de España.
Y nada más por ahora. Os dejo, que me voy al gym a ver si pongo un poco de orden en mis lorzas. Un besito y hasta la próxima.
Lo olvidaba. Mayte, desde Almería, se queja de que incluyo pocas fotografías espectaculares en este vuestro blog. Pues aquí tenéis el grano que le salió la semana pasada a Fernando. Además, aderezadito de mierda y contaminación tras recorrernos todo Nueva York para llegar a Fort Tryon. De nada.
